TOSU BETIRAKO

“Nuestros políticos son muy inteligentes”, me decía, un anciano (y ya fallecido), baserritarra de Uribe. Y para demostrar su argumento señalaba los chalets y edificaciones que teníamos a la vista, diciendo “construyen chalets en los mejores terrenos del pueblo, los más fértiles y fáciles de cultivar”; Se extendía, describiendo que cultivos había aquí y allá en su juventud, y quien los trabajaba, hablaba de “los malos tiempos” en los que se tuvo que explotar hasta el último rincón del pueblo (era el hambre). Añadía “nuestros políticos saben que esas tierras nunca volverán a hacernos falta, que nunca volverá el hambre u otra necesidad…”.
Pues resulta que la necesidad ha llegado. Necesidad de trabajo. Necesidad de consumir alimentos mas sanos. Necesidad de consumir producto local. Necesidad de contaminar menos. Necesidad de crear riqueza en el país.
Tenemos gente dispuesta a trabajar la tierra. Jóvenes que desean una forma de vida ligada a la tierra. No quieren un trabajo de quita y pon, de” pan para hoy y hambre pa’ mañana (como la construcción)”. Desean producir, elaborar y distribuir alimentos sanos y sostenibles el resto de su vida.
Tenemos consumidores que desean comprar alimentos mas sanos. Los consumidores que demandan alimentos ecológicos crecen cada día. Gente que valora y quiere productos agro-alimentarios de explotaciones locales. Sostenibles. A estos consumidores les gusta conocer a “su” agricultor y a “su” elaborador. Les gusta “ver” la explotación agro-alimentaria. Los consumidores con conciencia crece cada día.
El mundo necesita productores y elaboradores locales: reparto de riqueza, enriquecimiento de la economía local, producción sostenible, alimentos más frescos y sanos, ahorro de energía (transporte, conservación), menor uso de agro-químicos.
Euskal Herria necesita explotaciones agro-alimentarias locales. Enriquecimiento de economía local. Creación de industria regional para dar servicio a explotaciones locales. Independencia de los grandes monopolios agro-alimentarios. Creando trabajo en el sector los productores y elaboradores locales utilizarán sus recursos generando riqueza y empleo en Euskal Herria.
Vivir en el campo, si no se vive de el campo, supone un coste muy alto para el conjunto de la sociedad: Dependencia total del vehículo particular y ocupación de un espacio que crearía riqueza y daría trabajo a gente joven.
Las viviendas de baja densidad en los arrabales, de nuestros pueblos (adosados, casistas, casas bajas con mucho jardín) están demostrando que crean desiertos  Barrios muertos, sin comercios, ni servicios; La única vida son los perros que te ladran al pasar. Otro coste a cargo de la sociedad, que ve ocupado un espacio que necesita (viviendas de más densidad, industria, agricultura y/o servicios) y que no aporta nada al conjunto.
Esta situación es especialmente grave en Uribe-Kosta. Unas tierras con gran potencial agrícola por la calidad de su suelo, clima suave y por una orografía privilegiada para la agricultura. Vemos, con preocupación, que esas tierras se ocupan de viviendas de baja densidad, aparcamientos, accesos y parques vacios. Y van quedando para uso agrícola, los terrenos de peor calidad, “las cumbres de los montes” y “el quinto pino” (nunca mejor dicho). La tierra de calidad que queda se encarece y hace inviable vivir del campo.

Los elaboradores necesitamos producto local para fabricar nuestro producto (en nuestro caso cerveza).  Nuestros clientes lo demandan y está dispuestos a pagar algo más por ello. Pero esos emprendedores agrícolas no pueden contra unos políticos tan “inteligentes”.

En nuestra comarca, ahora, la primera línea de este frente de lucha agro-ecológica y uso racional del territorio está en Getxo. En Andra Mari. Tosu Betirako.


Cito a Xabier Iraola en uno de sus artículos (enlace): “No podemos ni debemos olvida (…), un par de datos sobre el inquietante proceso de artificialización del territorio que hemos vivido en los años locos del boom inmobiliario: la superficie total artificializada, sólo en el periodo 1994-2005, ha aumentado un 25% y el incremento medio anual de suelo artificializado en la CAPV, entre 2005 y 2011, ha sido de 350has, suponiendo la perdida irreversible de suelos fértiles, ya que debido a la topografía montañosa y al modelo de asentamientos de la CAPV, las zonas preferentemente artificializadas se sitúan en fondos de valles.”