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¿CUANDO CADUCA TU CERVEZA?

Es una pregunta que me hacen habitualmente. Que tiene una respuesta mas complicada de lo que el consumidor, minorista y distribuidor desearía.

La cerveza, al igual que cualquier otro alimento, cambia con el tiempo. Todas las cervezas sufren cambios con el tiempo, pero en las artesanales estos cambios son más agudos, al no sufrir tratamientos térmicos agresivos.

La frescura es el mayor reto técnico al que nos enfrentamos los cerveceros. Los métodos más agresivos (pasteurización) desnaturalizan y alteran las propiedades organolépticas de la cerveza (aroma, sabor,…) y están lejos de suponer una solución definitiva a la durabilidad del producto. Por lo tanto se trata de una lucha constante, en la que nunca alcanzaremos el nivel de satisfacción deseable.

Hay varios factores que afectan negativamente o deterioran a las cervezas, pero los más importantes son la luz, el oxígeno y en especial el calor. Cuanto menor sea el nivel de oxígeno en la cerveza acabada (en el envasado) y menor la temperatura de almacenamiento, en mejores condiciones se conservará el producto.
En lo que a la presencia de oxígeno en la cerveza se refiere, tan solo el elaborador puede incidir, mediante correcciones en el proceso de embotellado, principalmente. Pero en lo referente a la temperatura todos tenemos nuestra parte de responsabilidad: el elaborador, el distribuidor, el minorista y el consumidor.

Debemos guardar la cerveza en frío.
La temperatura de almacenamiento influye decisivamente en la calidad del producto

Debemos recordar que por cada 10º de aumento de la temperatura de la cerveza almacenada, tres veces antes se deteriora el producto. Esto es; Una cerveza almacenada a 10º puede durar 9 meses, si está a 20º durará 3 meses, un mes si está a 30º y unos pocos días si está a 40º (ojo con guardar la cerveza en el coche al sol…).

Esta incidencia negativa, del calor, en la cerveza, se agrava en el caso de las cervezas muy lupulizadas. En las cervezas de sabor ligero (poco lúpulo y maltas pálidas), es más fácil detectar los defectos y el deterioro. Al contrario en las cervezas “fuertes” (IPAs, Negras,…) los defectos se disimulan mejor. Pero en especial las cervezas con mucho lúpulo son las que cambian con mayor facilidad y son las más sensibles al calor.