El curioso caso de la cerveza convertida en acetona

Recientemente, un grupo de Homebrewers me trajo una cerveza (era una Imperial Stout) con un fortísimo sabor y olor a acetona/disolvente. Descubrimos que el envase donde había estado madurando (durante varios meses) no estaba correctamente cerrado.

TEMPERATURAS EXCESIVAS en la fermentación

El origen del sabor/olor a acetona o disolventes puede provenir de fermentar el mosto a una excesiva temperatura. En especial al principio de la fermentación. Algunos cerveceros suelen optar por utilizar temperaturas más altas, en la fermentación, para conseguir mayor atenuación, pero el precio a pagar es: aromas a disolventes (ésteres de acetato), en los casos más extremos, excesivos. Si deseamos lograr una mayor atenuación, por medio de la temperatura, aconsejo comenzar la fermentación en un rango bajo de la levadura (16º-18º para una Ale) e ir subiendo poco a poco durante los siguiente días. Esto se puede hacer así en cervezas fuertes, e incluso ligeros matices a fusel/ésteres de acetato, pueden aportar notas interesantes (sabores a alcohol y a fruta, como pera o melocotón). Pero si nos pasamos, o en ciertos estilos no es aceptable. De todas formas, para el cervecero casero resulta complicado controlar la temperatura de fermentación, por suerte tenemos otras técnicas para conseguir más atenuación; ¡No nos despistemos; Hoy toca hablar de la acetona.

Sin duda, ¡este no era el caso de la cerveza que trajeron los Homebrewers!. El sabor a acetona era exagerado… Estábamos ante una contaminación…

ACETOBACTER

AcetobacterEs una Bacteria: Tiene la característica de convertir el alcohol en ácido acético (no es la única que hace esto). Acetobacter es la que produce el vinagre. Se combate, además de con limpieza, evitando el oxígeno en el embotellado. En todo caso no es un problema para la salud humana (además se detecta enseguida).

Acetobacter consume el alcohol para producir ácido acético. Esta bacteria necesita de un suministro constante de oxígeno, por lo que no suele afectar a la cerveza durante la fermentación, ya que el carbónico que despide no le permite respirar. Sin embargo si que puede afectar a la cerveza durante la maduración o en el envase.

Suele estar en el aire, y se deposita en los útiles y depósitos que llevan un tiempo sin ser usados, y a Acetobacter le gustan los envases mal cerrados 😉

Clostidium

BotulismoEstoy seguro que no es el caso de nuestra misteriosa cerveza convertida en acetona. Pero creo que está bien comentarlo, para que seamos lo más esmerados posibles en la limpieza a la hora de elaborar la cerveza y le demos la importancia que merece al enfriamiento del mosto:

La Clostridium botulinum es la responsable de producir la toxina botulínica. ¡Muy peligrosa!, es mortal. Por suerte no le gusta la cerveza, ya que no se desarrolla en ambientes con un PH por debajo de 4.6 y no le va el oxígeno. El mosto caliente tras el hervido, tiene un PH más alto y no tiene oxígeno. Por ello es importante enfriar el mosto lo más rápido posible (y airearlo), para que arranque la fermentación cuanto antes (la fermentación reduce el PH) y evitar el problema.

No se ha dado, en el mundo, un solo caso de botulismo en una cerveza elaborada de una manera “normal”. Los únicos casos conocidos, son en fermentados clandestinos en prisiones.